martes 24 de enero de 2012

Con la furia del cobarde y la conciencia del suicida

Dicen del calendario que no es más que una cuenta sistematizada del tiempo, parte de una magnitud con la que medir la duración de un evento; lo efímero de un segundo o lo maravilloso de un minuto.
Te fuiste perraco... te fuiste y nos dejaste aquí con el nudo en el cuello, con las flores del jardín marchitas, con miles de galaxias sin conquistar, sin primo de zumosol del que presumir, sin viles historias que oir y sin caminos que mostrar. Dejaste a los árboles sin tus colillas, a un taburete vacio en muchos bares, sabanas sin malos olores y a niños que creían en tí y en aprender de tu mala educación.
Maldita la mala pecora con la que paseabas y que cogido de los huevos te tenía. Cuando aquel día os escapasteis dejando parado nuestro calendario gregoriano, ventilando de una tu habitación, empaquetando futuros recuerdos, arramblando con la vida y sin saber ni como ni porque convertiste lo maravilloso de un minuto en una punzada de dolor de por vida.



sábado 21 de enero de 2012

Roma arde

Roma arde, dijo mientras se servía otra copa, y sigo hundido hasta las rodillas en un rio de mujeres.
Aquí llega, pensó ella, otra diatriba empapada en whisky sobre lo maravilloso que era todo en el pasado y sobre como nosotras, pobres almas perdidas, nacimos tarde para ver a los Stone o para esnifar coca como ellos en el estudio 54.
Parece que todos nos hemos perdido todo aquello por lo que merece la pena vivir y lo peor de todo esque ella estaba de acuerdo con él.
Aquí estamos, pensó ella. En la cima del mundo, en el limite de la civilización occidental y todos nosotros estamos tan desesperados por sentir algo, cualquier cosa, que seguimos chocando los unos contra otros y jodiéndonos el camino hasta el fin de los tiempos.

Extraido de Californication

lunes 16 de enero de 2012

Lo peor del amor

Lo peor del amor son las habitaciones ventiladas
el puré de reproches con sardinas
las golondrinas muertas en la almohada

Lo malo de después son los despojos
que embalsaman el humo de los sueños, el sistole
los teléfonos que hablan con los ojos
El sistole sin diastole ni dueño

Lo más ingrato es encalar la casa
remendar las virtudes veneales
condenar a la hoguera los archivos

Lo peor del amor es cuando pasa
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos.

Joaquin Sabina

domingo 20 de noviembre de 2011

Anatomía de un sueño largo


Como las grandes novelas así transcurren los días. Con despertares de resaca, mañanas que te susurran problemas, tardes de paciencia desmenuzando esos problemas y noches durmiendo pero sin saber si se ha solucionado algo; pero siempre con pequeños altercados que descolocan hasta el ultimo cimiento del edificio. Buscamos la manera de poner los andamios para que la chabola aguante otro día más.
Raro se hace y uno nunca deja de acostumbrase a lo que sabe que es un sueño, algo que va tener un fin y posiblemente tragico. Que sabe que un día volverá a levantarse en el mismo sitio donde tantas veces se repitieron la monotonía de los dias. Que no dejamos de saborear una hamburguesa del Mc Donald por mucho que sepamos como las hacen y que no dejamos de maravillarnos con el horizonte aunque tantas veces lo hayamos visto. Pero sí sentimos un gran sabor amargo de ver el deterioro de lo bello, de sentir que se acaban las cosas o de terminarnos la tarta de chocolate que tanto nos gusta. Y así día a día intentamos vivir lo más intensamente en este sueño como si de una detallada anatomía se tratase porque todos sabemos que un día habrá un despertar.

miércoles 14 de septiembre de 2011

Cada uno con sus motivos

Entran en un bar tres hombres. Se conocían de hace años, habían sido compañeros de clase, de borracheras, de biblioteca y aunque entre ellos lo desconocen pero alguna mujer había manchado las sabanas de al menos dos de ellos.
Era la primera vez que se reunían desde hacía más de diez años y como antaño pidieron tres cafés solos largos y sus respectivos vasos de agua.
La vida les había tratado a cada uno de una forma. El primero de los tres que se sentó se encontraba felizmente casado, tenía dos mochuelos tan buenos como a la vez maliciosos; él decía que estaban aún por domesticar pero que sería cuestión de tiempo y madurez para que sentaran la cabeza.
Los dos amigos restantes. Uno de ellos desde los tiempos en los que se sentaban ellos tres a tomar café en ese mismo sitio había sido un mujeriego un viva la vida. Era listo, guapo, carismático, bueno en los estudios; era de esos hombres que todos pensamos cuando lo vemos de joven que ha nacido para triunfar que podría lograr ser los que quisiera y que encima tenía la voluntad de serlo. Sin embargo ahora se presentaba como un hombre flaco, desastroso. Había perdido todo el talante que tuvo en un pasado, la vida le había echo andar de trabajo en trabajo, compartiendo cama con infinidad de mujeres, probar las sustancias tabú que en un principio gran placer encontró y que ahora consideraba una sus muchas y mayores enfermedades. Con poco aprecio a su vida había considerado la manera más drástica de poner fin a todo y al fin y al cabo ya no le quedaba nada que perder.
El ultimo de los amigos había tenido una vida más o menos sedentaria, no había sido tan afortunado como el primero de ellos pero tampoco había tenido la desgracia y el descontrol como el segundo. Buen trabajo, mantenía su tipo pero en ese momento tenía un gran problema o más bien una gran frustración. Llevaba viviendo tres años con una chica a la que amaba con locura que la hubiera llevado a la luna si ella se lo hubiera pedido. Don Juanes del mundo son los que truncan estos enlaces, infectan como si de un virus se tratara y consiguen llevar a un hombre a la ira y a la lamentación de ver lo que ha perdido.


Se sientan los tres en la mesa y dice a la camarera el primero de ellos: tres solos largos y tres vasos de agua.
El segundo de ellos al ver a los otros dos se alegra y le pregunta:

- ¿ Que hay?. Llevaba muchísimo tiempo sin saber de vosotros, ¿como están tus hijos Wood (nombre de primero de ellos)? me dijeron que habías tenido 2 retoños aunque ahora estarán hechos unos granujillas. ¿Y tú que tal Stark (nombre del tercero de ellos)? ¿sigues viviendo con ese bombón de Isabel y currando en lo de siempre no? .

-Stark contesta: me alegro de verte Tom (nombre del segundo de ellos). Sí,sigo currando en lo de siempre, la cosa no va nada mal la verdad, respecto a lo de Isabel, lo dejé con ella poco después de que nos dispersáramos.

-Wood: Sí, tienen ya 4 y 3 años. El más pequeño acaba de empezar el cole y menuda llantina tuvo el primer día que no quería ir. ¿Tú que tal estas Tom?.

-Tom: Ahí vamos, como veis un poco destartalado. Seguí un poco en mis trece y al final eso me pasó factura.

-Wood: ¿Cómo? siempre fuiste el gran Tom, aquel que tenía el talante para triunfar, volvías locas a las chicas y en ti veíamos una seguridad que no se veía en ningún otro.

-Tom: Sí, pero a menudo un hombre se cree que puede abarcar todo y lo único que termina es descarrilando su propio tren. Probé las sustancias tabú. Hice aquello que los tres dijimos siempre que no haríamos. Al principio era una grandiosa sensación de libertad, llegar a casa después de un grandioso día de trabajo en el todo había salido bien, meterme con mi chica y sentir como los dos volábamos en un cielo en el que sentíamos que los dos eramos una misma nube, que eramos capaces de comernos el mundo. Al principio lo hacíamos de vez en cuando, luego todo se empezó a volver más rutinario y ahora mírame. Terminé dejando de ser el gran Tom para todos, perdí el trabajo y cuando le dije a mi chica de rehabilitarnos ella dijo que no; que eso era lo único que le quedaba. La pobre estaba enganchadísima. Hace un año o así intenté entrar en un centro, la cosa al principio iba bien pero volví a recaer. Ahora vivo con mi madre intentando llevar las cosas a buen cauce pero no lo consigo. Mi padre no puede verme, me considera la deshonra de la familia.

-Wood: Dios mío Tom, no sabía nada de ello. Te hubiéramos echado una mano de haberlo sabido.

-Stark: Sí, yo la verdad es que no ando muchísimo mejor tampoco, pero hubieras contado con mi mano.

-Tom: Lo sé y gracias. De ti Stark ¿qué ha sido?.

-Stark: Como bien te he dicho Isabel y yo lo dejamos. Al cabo de tres años conocí a otra con la estuve viviendo hasta hace un par de meses. Nos conocimos en un curso de esos que me mandan del curro. La quería o más bien quiero con locura, hemos pasado tres años increíbles. Pero a hace dos meses la empecé a notar rara, pasaba menos tiempo en casa; decía que había quedado con las amigas para tomar café o que iba a hacer recados. El fatídico día vino un domingo, me dijo que ya no me quería que había conocido a otro que creía que le podría hacer más feliz. Ahora ese cabrón vive con ella y yo me encuentro aquí con la boca abierta y sin poder decir nada, solamente con ganas de matarlo.

-Wood: Joder Stark lo siento, sabía que te iba bien pero no que tu vida había dado un giro tan radical hace poco. Lo mismo te digo que a Tom, ahí me tienes si necesitas ayuda.

Los tres amigos siguieron charlando un poco más de sus años jóvenes, recordando momentos en la universidad y de todo lo que habían vivido juntos. Pagaron los cafés, que por solidaridad pagó Wood y se fueron. Mientras iban por la calle Tom les dijo de ir a un sitio y los tres que no tenían nada que hacer en ese momento le siguieron. Los llevo a una fábrica a las afueras y le dijo que tenía un regalo para cada uno. Sacó de su mochila tres pistolas diciendo:

-Tomarme como un pirado, al fin y al cabo lo estoy. Ahora mismo no tengo nada que perder ni que ganar, llevo un año en la más absoluta miseria y estoy muy cansado. Os entrego a cada uno una pistola para o bien protejáis lo que más queréis en este mundo como es tu caso Wood o para logremos en algún momento nuestro objetivo como es el caso de Stark y mío. Me intentado suicidar una vez vaya... pero no pude, me sentí incapaz y me eché atrás en el ultimo momento.

Cada uno se fue por su lado. Wood miró aterrorizado la pistola, al principio no quería cogerla, pero terminó por hacerlo al insistir le tanto Tom, pensó que se desharía de ella en cuanto pudiera. Stark guardó la pistola, pensó en meterle un balazo entre ceja y ceja a aquel desgraciado.
Un mes más tarde volvieron a tener noticias entre ellos. Tom seguía vivo, su vida no había cambiado mucho pero por alguna extraña razón, había abandonado esa idea suya del suicidio y quería cambiar su vida, a base de pasos de elefante quería re-modelarse. Stark había olvidado la idea de matar aquel hombre, si ese tío había conseguido quitarle su chica, su chica no sería tan buena pensó y al fin y al cabo peces hay muchos en el mar pensó. Del que obtuvieron malas noticias fue de Wood, al final no se deshizo de la pistola. Al principio probó a disparar un par de veces a las afueras de la ciudad y la guardó para proteger a su familia. Una noche mientras dormía alguien intento entrar en la casa, rápidamente en el momento en que se dio cuenta echó mano de la pistola que hace un mes le había dado su amigo, al principio titubeó pero cuando se dio cuenta de que ese hombre podría hacerle daño a su familia a sus dos hijos disparó. De él solo supieron que había sido condenado a unos años de cárcel por homicidio y por posesión de armas, su mujer se había mudado a vivir a otro sitio y 1 año más tarde le llegaría los papeles del divorcio a su celda.








martes 23 de agosto de 2011

Digamos lo que digamos va dar lo mismo

A menudo gastamos más tiempo en pensar como conseguir una cosa que en como vamos a mantenerla después. Así ocurre con la mayoría de las cosas que tenemos, cosas con más o menos importancia algunas; otras con menos. Hoy en día uno de los grandes problemas que tenemos con las energías renovables es que sabemos como obtenerlas pero no como almacenarlas. Pues este problema es el que se presenta a menudo en la cotidiana vida de muchos individuos, sabemos como obtener cosas importantes, sabemos como encender la hoguera, como entrar en un sitio pero no como permanecer ahí. No sabemos echar leña al fuego.
Aquí tenemos el kit de la cuestión, el procedimiento del problema del cual sabemos la solución pero no como llegar a ella, el final de una senda de la que desconocemos el camino.
Si me preguntarais ahora mismo de la solución, solo podría contestaros: probar y probar. Pero no todo está echo a prueba de fallos y las circunstancias son más delicadas que cualquier delgada fibra que al mínimo roce se rompe.
Apelo por una vida a prueba de fallos, a una cinta de casete con la que poder rebobinar y grabar de nuevo si lo que hay no me gusta, al método cientifico de ensayo y error. Y no a unas decisiones a priori de las cuales no hay marcha atrás.
Resultaría bonito vivir así pero tampoco se debe olvidar el encanto de lo desconocido, de lo bello que es pasar miedo por el que sucederá, de las sorpresas que jamás te esperas, de los tropezones que veías venir, de la monotonía de un día y otro y de como se rompe esa monotonía cuando pensábamos que todo seguiría igual por el fin de los siglos.
Retiro lo dicho. Apelo lo desconocido, la lucha del día a día e intentar moldear un futuro de la manera que quiera cada uno pero con la duda de no saber si le saldrá bien o le saldrá mal.